Podemos entender por cultura a un sistema de creencias, conocimientos, costumbres, arte y otros elementos que identifiquen o diferencien a un grupo social de otro, es así, que la etnia Mapuche contiene patrones de comportamientos transmitidos y adquiridos generacionalmente.

Aspectos propios de la cultura Mapuche son las ceremonias tradicionales, como lo son el Wetripantu y el Nguillatun entre otras. No en todas las comunidades se realizan éste tipo de ceremonias, según los entrevistados los mapuches han ido dejando de lado estas costumbres, pero por otra parte, se ha observado un creciente interés por la propia cultura de parte de organizaciones comunitarias compuestas principalmente por jóvenes, los que han promovido una revalorización interna de su propia cultura.

Como figuras ancestrales y por tanto tradicionales en el Area está la presencia de Machis y Lonkos, claro que ambos representantes de la cultura Mapuche presentan limitaciones propias de estos tiempos. Por un lado la Machi como médica encuentra las dificultades de su oficio de sanar; por la escasez de hierbas, el poco reconocimiento de algunos comuneros, entre otros.

El Lonko constituía una autoridad política de la comunidad, repartía tierras, resolvía conflictos internos, entre otros deberes. Hoy en día su campo de acción está circunscrito a actividades de corte “cultural” como es la preparación de Nguillatun, Wetripantu, velorios y otros. Su liderazgo ha sido sustituido gradualmente por organizaciones indígenas con personalidad jurídica las que interlocutan con las instituciones públicas.

Cuando se realiza la ceremonia más importante; el Nguillatun, la que además aparece como actividad “recuperada”, los declarados católicos y los que dicen no tener ninguna religión son los que participan de la ritualidad Mapuche. El Nguillatun es organizado y dirigido por la Machi y el Lonko de la comunidad donde se efectuara la celebración. La función principal de la Machi en la ceremonia consiste en ser la mediadora de las relaciones internas de la comunidad, además del conocimiento de lo sagrado de la cultura Mapuche lo que le permite la conexión e intermediación entre lo profano y lo sacro, con la finalidad de rogar por la salud de los habitantes de la comunidad, por la cosecha, por los animales, y también por agradecimiento por lo obtenido.